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· Chihuahua
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Chihuahua: Descubriendo la Naturaleza intacta de la Sierra Tarahumara |
Un territorio más cercano al “Oeste” de la películas de cowboys que al México maya o azteca, pero que sin embargo se reivindica mexicana como la que más. | |
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Sus 245.000 kilómetros cuadrados de extensión, más de la mitad de la extensión de España o Francia y superior al de muchos países europeos, lo convierten en el Estado más grande de los Estados Unidos México. Pero también en uno de los menos poblados de aquel país, lo que sin duda ha permitido conservar sus paisajes, su sabor, su carácter y sus monumentos y tradiciones casi intactas. Es el México del norte, desconocido aun para el turismo masivo. Los apenas tres millones y medio de chiguaguenses (no confundir con el chihuahueño como se le denomina al perro) se concentran, además, en apenas dos ciudades. La tristemente famosa Ciudad Juárez, en la frontera con los EEUU, y su capital Chihuahua. Fuera de estos núcleos, comunidades indígenas Tarahumaras e importantes asentamientos menonitas de procedencia centroeuropea que se conservan intactos, dan paso inmensos cañones aun por recorrer y planicies semidesérticas que componen un Chihuahua cada vez más buscada y valorada por viajeros que valoran la aventura, la autenticidad y huyen de la masificación. Y es que aunque en la lengua Nanuatl, Chihuahua o Xicuahua, signifique “lugar seco y arenoso”, sus atractivos son muchos. El Cañón del Cobre, que rivaliza con el californiano del Colorado, y otros cañones de la Sierra Madre Occidental permanecen inexplorados en gran parte de sus áreas. La Sierra Tarahumara, donde la naturaleza, las misiones jesuitas y los indios Tarahumaras parecen congelados en el tiempo, son las señas de identidad más claras de Chihuahua. Cuidad histórica: Pancho Villa Estas y también el progreso económico del Estado que lo ha convertido en lugar predilecto para inversiones extrajeras y en uno de los de mayor renta de México, lo que no impide que su capital, con el mismo nombre de Chihuahua, mantenga aun su sabor. En torno a su catedral de la ciudad de Chihuahua, su Zócalo y el Palacio de gobierno, ubicado en el centro histórico llevan al visitante al Chihuahua de principio de siglo, el de la revolución. No en vano, Pancho Villa, bandolero para unos y héroe para otros, tuvo aquí su casa en la que vivió con una de sus trece esposas. Una casa, ahora convertida en museo, en la que se puede incluso ver el automóvil original en el que fue acribillado durante su visita a Parral, otro pueblo del Estado que demuestran la densidad histórica de este Estado norteño de 298 años de vida. Una ciudad donde también estuvo encarcelado, un siglo antes de nacer Pancho Villa, y donde fue ejecutado en 1881 el cura Hidalgo, propulsor de la independencia mexicana. La villa también fue elegida por Benito Juárez como capital interina durante la invasión francesa, mientras las tropas mexicanas se reagrupaban en el norte. La Quinta Gomero, un ejemplo de neoclasicismo que sorprende por levantarse en un lugar insospechado, es otra joya arquitectónica de la ciudad y orgullo de sus habitantes, igual que su gastronomía norteña, con carnes, asados y burritos. El Chepe: milagro ferroviario entre Chihuahua y el Pacífico Pero lo más atractivo del Estado de Chihuahua es, sin duda, su naturaleza. Y la forma más cómoda, y a la vez auténtica, de recorrer su corazón y llegar hasta el Pacífico, sea a través del ferrocarril Chihuahua-Pacífico, conocido como El Chepe. Un milagro de la ingeniería ferroviaria que transcurre por parajes incomparables en los que el ferrocarril, por supuesto impulsado por Diesel, es el único vestigio de modernidad en un paisaje tan espectacular como desconocido. Partiendo desde Chihuahua Capital, la ruta del Chepe que realizan dos trenes diarios de primer y segunda clase respectivamente, recorre algo más de 900 kilómetros. El Chepe, www.chepe.com.mx , llega a ascender hasta los 2.500 metros de altitud para descender posteriormente hasta el nivel del mar en la ciudad de Los Mochis, capital del Estado de Sinaloa, final del trayecto. Creel, Divisadero y Barrancas, con más de 2.000 metros de altitud, son las paradas más espectaculares del recorrido, al encontrarse en el corazón de Chihuahua y de la Sierra Taraumara Especialmente la de Divisadero y Barrancas, donde el curioso hotel al borde del Cañón del Cobre y los puestos Taraumaras de artesanías son los único rastros humanos en un paisaje enorme, silencioso e impresionante que provoca la visión del Cañón, que en escasos metros se precipita desde los 2500 metros de altitud hasta los pocos cientos. La piedra volada, un enorme pedrusco colocado al borde de un precipicio y que se balancea cuando los visitantes se colocan sobre él, es una de la atracciones locales solo apto para no cardiacos o inconscientes. Aunque sin duda son el amanecer y anochecer el espectáculo más mágico en este rincón del mundo y que comparten no más de 60 turistas que se alojan en el hotel (el único hotel dispone apenas de una veintena de habitaciones) y una decena de indios Tarahumaras. Treinta kilómetros antes, Creel el poblado creado por el explorador norteamericano del mismo nombre el siglo pasado, mantiene aun la esencia de pueblo montañeros, minero, casi alpino, y de exploradores que recuerda que existe un México diferente al de los charros, Cancún y Mariachis. En sus alrededores se pueden visitar aun varias de las misiones jesuitas fundadas hace siglo en torno a comunidades Tarahumaras como la de San Ignacio o Cusasarate. Deporte aventura, cada verano es sede de un festival de deporte aventura incluyendo un Maratón en el que Tarahumaras compiten con corredores de primera fila internacional, y visitas a cuevas y comunidades Indias aun habitadas son las actividades que Creel ofrece al visitante. Pasado el Cañón del Cobre y toda la Siedra Madre Occidental, el Chepe comienza su descenso hacia el mar de cortes y la diferente, pero igualmente atractiva, costa Pacífica Mexicana. Es un viaje de varias horas amenizado por las vistas y las comidas que se sirven durante todo el viaje en el tren hasta llegar al Estado de Sinaloa donde las localidades de EL Fuerte, o Los Mochis reciben a los viajeros de El Chepe con un calor más tropical, un clima oceánico y un paisaje llano y verde, propio del granero de México, como se le conoce al estado de Sinaloa. Detrás quedó Chihuahua, el lugar “seco y arenoso” que decían los Nahuatl con sus cañones imponentes, las artesanías taraumaras, lugares históricos, planicies desérticas, rincones sin poblar y postales inolvidables. Direcciones web de Interés sobre Chihuahua: http://www.aereomexico.com.mx http://www.municipiochihuahua.gob.mx http://www.chihuahua.gob.mx/turismoweb/ http://www.chepe.com.mx http://www.chihuahuaturismo.com/hoteles.php?control=00000000003 http://www.visitmexico.com |
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