Pablo Infante hizo delirar a la grada y a sus compañeros con un gol de bellísima factura.
C.D. Mirandés: 2 - C.D. Aguilar: 0
Tan sólo veinte segundos habían transcurrido del primer partido oficial del Mirandés en Anduva, y Espinoza ya daba el toque de aviso en la portería del meta argentino, Piana, tras un centro de Tato. Así se levantó el telón del encuentro entre los rojillos y el CD Aguilar, un choque que fue parejo en la primera mitad pero que en la segunda ofreció además de fútbol, un gol de otro planeta ejecutado por Pablo en el minuto 61.
El equipo palentino intentó tomar las riendas del partido, de hecho, a los ocho minutos Zamora recibió un pase en profundidad entre los dos centrales rojillos que finalmente salvó Rodri. Pese a esa opción clara, el Aguilar respetó el esquema propuesto por el míster Luis Sierra y trató de jugar a la contra, aprovechando la combinación de Infante y Zamora en la ofensiva.
Pese a que la visita buscó permanentemente romper el ritmo de juego, algo en lo que el árbitro también colaboró con sus diez amarillas, el Mirandés no se desesperó y buscó cambios de orientación para generar opciones claras que compliquen la portería de Piana y aquí el trabajo de Iván Agustín y de Gebara asistiendo a Pablo, y de Kali, generando huecos para Espinoza, fueron lo más destacado.
Promediando la primera mitad del partido, una cosa estaba clara: el Aguilar no había saltado al campo de Anduva a defenderse y la estrategia de la visita impedía la lucha en el mediocampo, una de las bazas mirandesistas por diferencia.
Cuando el Aguilar comenzaba a ganar terreno, el Mirandés apretó los dientes, esperó y comenzó a buscar a Pablo con juego asociado y a un toque, y fue allí donde hizo pie en el campo de juego y generó peligro, de hecho, fue a partir de ese momento donde los rojillos tuvieron tres opciones de gol claras que por mérito del adversario no ingresaron a la portería rival.
El quiebre
Aunque la paridad fue el común denominador de la primera mitad, el partido bien puede analizarse antes del gol de Pablo y después del gol de Pablo.
El burgalés, que se marchó con un esguince de tobillo a los 84 minutos, sacó la nota más alta en un encuentro que precisó de su genialidad individual para terminar de inclinar la balanza a favor de los dueños de casa, una balanza que el equipo como tal ya se había encargado de encaminar tras el descanso. A los 61 minutos Pablo eludió consecutivamente a cuatro defensores, quebró cintura y dejó en lo suelos al portero y al último defensor y estampó un gol de manual que levantó a la grada y que abrió camino a sus compañeros.
A partir de allí, el Mirandés creció en confianza y también en calidad, con un Kali trabajando a destajo para las opciones de Espinoza y de Tato, con Gámiz e Iván Agustín recuperando en el centro del campo y con un Rodri en un gran nivel mandando en la zaga.
Bañuelos movió el banquillo: adentro Rubén. El canterano que siempre está donde debe y responde con goles, cogió un balón cedido por Iván Agustín y selló definitivamente el resultado.
Hubo tiempo para que Trivi se luciera tras un remate potente de Roni, ex Burgos B, y para que pruebe suerte Iván Agustín.
El Mirandés se subió a la cima de la tabla y mostró argumentos suficientes para invitar a la ilusión.
C.D. Mirandés: Triviño, Rodri, Marín, Cabero, Gebara, Gámiz, I. Agustín, Pablo, Tato (Palacios 84’),
Espinoza (Rubén 62’), Kali Garrido, (Núñez 74’).
C.D. Aguilar: Piana, Chechu, San Martín, Felipe, Vivar, Roni, Albillos (Dava 74’), Bruno (Porras 73’),
Zamora, Olivares, Infante (Chema 62’).
Los goles:
1-0, M-61; Pablo eludió a cinco defensas y al portero y marcó un gol de manual.
2-0, M-71; Rubén batió con potente remate a Piana.
El árbitro: Campos Goeloe. Amonestó a Cabero, Tato y Marín (Mirandés); y a Albillos, Infante, Felipe, Roni, San Martín, Dava y Porras.
Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada del Grupo VIII de Tercera División disputado en el campo Municipal de Anduva ante 2.312 espectadores y con una recaudación de 1.860 euros.