Políticos de todos los partidos con representación en las instituciones burgalesas y ciudadanos independientes volvieron a hacer un llamamiento a la suma de las fuerzas democráticas frente al terrorismo. Pero tristemente fue necesario otro atentado de la banda asesina ETA para provocar esa anhelada unidad.
La bomba de Legutiano obligó a todos a repetir las manifestaciones silenciosas de otras veces, y en ellas se escucharon de nuevo los mismos mensajes de condolencia y el mismo deseo, expresado en esta ocasión por el presidente de la Diputación, Vicente Orden: «Ojalá no tuviéramos que volver a concentrarnos».
Tanto la Corporación provincial como la local se reunieron en torno al mediodía para honrar la memoria del guardia civil asesinado ayer, Juan Manuel Piñuel, y por la tarde lo hizo el Foro Burgalés de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo. Orden Vigara fue el que utilizó las palabras más duras, al apuntar que le gustaría poder decir a los terroristas «que se vayan de España, que nos dejen tranquilos», porque «lo único que saben hacer es llenar de luto al pueblo español».
Por su parte el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio, mostró la «solidaridad y cariño» del Consistorio capitalino «a toda la familia del guardia y a la propia Guardia Civil», de quien destacó el «magnífico trabajo que durante tantos y tantos años han hecho en favor de la lucha antiterrorista»
El regidor reclamó «el cumplimiento máximo posible de las penas y ningún nivel de transigencia para los que solo tienen la muerte como objetivo político».
El Foro de Víctimas, que en los últimos años se significó por su dureza en las críticas al proceso de negociación con ETA, reclamó «que no se produzcan nunca más» iniciativas similares que «además de inmorales, dan la categoría de interlocutores políticos a quienes no son más que crueles asesinos» y pidió la expulsión de las instituciones de ANV y el PCTV.
El presidente de Tierra Comunera y el partido Unión, Progreso y Democracia emitieron también comunicados de condena.