Todo está aparentemente preparado para que el primer vehículo atraviese el nuevo tramo de la circunvalación.
El segundo tramo de la circunvalación norte está listo para su apertura inmediata. A mediados de la próxima semana podría entrar en servicio esta esperada infraestructura, que se encuentra únicamente a falta de los últimos trámites burocráticos y de que todas las partes implicadas se pongan de acuerdo para fijar una fecha.
La subdelegada del Gobierno, Berta Tricio, insistió ayer nuevamente en que no hay un día exacto fijado, pero tanto fuentes ministeriales como cercanas a la obra apuntan a mediados de la próxima semana, por lo que podría ser los días 9 o 10.
Tricio explicó que solo faltan trabajos relacionados con el equipamiento del túnel, la señalización y los sistemas de seguridad. En concreto, restan por tramitarse los últimos permisos que corresponden a la Junta de Castilla y León relacionados con la acometida eléctrica que a su vez la empresa Iberdrola debe completar para la iluminación del túnel.
El tramo del paso subterráneo exige el cumplimiento de una normativa mucho más estricta que en el resto de la circunvalación y por eso no es posible abrir de forma provisional como en su día se hizo con el primer tramo de la ronda norte, el Villafría-Rubena.
Ahora se pondrá en servicio el tramo Burgos-Villatoro, que permitirá rodear la ciudad a los vehículos que circulen por el eje Madrid-Santander sin que tengan que atravesar el casco urbano.
El final de esta nueva carretera se localiza en una gran rotonda construida en la carretera de Santander que ha generado problemas de seguridad y cuyo alumbrado estaba previsto estrenar en la madrugada de hoy. Las previsiones iniciales pasaban por poner en servicio la ronda para la operación salida de julio, aunque finalmente no será posible.