La Guardia Civil registró un taller ubicado en la calle SanIsidro, desde el que supuestamente operaba la banda.
Guardias civiles de la Comandancia de Burgos han conseguido desarticular una banda que se dedicaba supuestamente a trapichear con vehículos de alta gama, mediante la falsificación del número de bastidor y otros elementos, como la matrícula. Los cinco detenidos tenían su base en un taller mecánico de la calle San Isidro, en el barrio de San Pedro y San Felices. Allí comenzó la investigación de la Benemérita, gracias a la denuncia de un ciudadano que sospechó de sus actividades supuestamente ilícitas.
Desde mediados de febrero, agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial y del Subsector de Tráfico han investigado de manera conjunta para culminar la bautizada como operación Borabora el pasado martes, 22 de julio. Los presuntos integrantes de la organización delictiva han sido identificados como K.I.B., de 31 años; A.M.T., de 38; Y.B., de 27; U.I.B., de 46; y B.S.S., de 39. Se les han imputado sendos delitos de falsificación de VIN (número de bastidor), estafa y hurto y uso de vehículos a motor.
Tras obtener la autorización judicial de entrada y registro, los guardias civiles inspeccionaron no solo el taller de la zona sur, sino también una nave industrial y un domicilio particular, ambos ubicados también en la capital burgalesa. En ellos se ha recuperado un semirremolque rígido de camión cuya sustracción había sido denunciada por su propietario, además de ocho turismos. Había un Audi A-6, otro del modelo All Road, un Kia Suma, un Ford Escora, un Citroën Xsara, un Mercedes ML 320 quemado por dentro, un BMW 7490d y una furgoneta Renault Kangoo. Estos dos últimos vehículos presentaban un tremendo golpe en la parte frontal.
Precisamente, el modus operandi que seguía esta red comenzaba siempre con la compra de un coche siniestrado (golpeado, inundado, calcinado...) que no estuviera dado de baja en Tráfico.
Posteriormente, buscaban en el mercado ilícito un modelo robado con la mayor similitud posible y cambiaban la pieza en la que figura grabado el número de bastidor, así como cualquier otro elemento de identificación. Con las placas de matrícula y la documentación del coche destrozado lograban pasar la ITV y sacarlo a la venta, bien por Internet o en contacto directo con el cliente. El resto del coche lo vendían por piezas o las usaban para reparaciones.
La operación no se ha cerrado, ya que el Instituto Armado sigue la pista de otros vehículos -de las marcas Mercedes Benz, Audi y Wolkswagen- en provincias tan distantes como A Coruña o Zaragoza. Al parecer, los actuales propietarios de estos modelos desconocían la procedencia ilícita de los mismos y los compraron de buena fe.