El joven circulaba en quad por esta carretera, que une el núcleo de Quintanar con el camping.
Imprudencias, despistes, cansancio o inverosímiles casualidades. Quizás una mezcla de todo ello haya elevado la siniestralidad a las carreteras burgalesas a unos índices desconocidos desde hace muchos meses. Solo en los últimos 15 días han perdido la vida siete personas, cinco de ellas de nacionalidad extranjera.
El último siniestro mortal se produjo durante la madrugada de ayer a la altura de Briviesca, en el área de servicio ubicada en el kilómetro 36,200 de la autopista AP-1. Aunque no fue exactamente de tráfico, sí responde a la definición exacta de accidente. «Suceso eventual o acción de que involuntariamente resulta daño para las personas o las cosas», según la Real Academia de la Lengua (RAE).
A.G., de 58 años, se dirigía hacia su Marruecos natal acompañado de un hijo de 12 años. Ambos pararon para descansar y se echaron a dormir en el jardín ubicado a poco más de un metro de la tejabana bajo la que estacionaron su vehículo. La conductora del turismo contiguo, un Peugeot 307 también de matrícula extranjera, se despertó de madrugada y arrancó, con tan mala suerte que había dejado la primera marcha metida. El coche salió despedido, subió el bordillo y arrolló al hombre tumbado en el césped, según las diversas fuentes consultadas por este periódico.
El Servicio de Emergencias 112 Castilla y León recibió la alerta a las 2.37 horas e informó a la Guardia Civil y a Sacyl, que movilizó a la UVI de Miranda de Ebro y al médico de guardia de Briviesca. La ambulancia evacuó a la víctima con vida hasta el Hospital Santiago Apóstol de Miranda, donde falleció poco después.
También de madrugada perdió la vida Sergio Molinero Ibáñez, de 18 años. El joven, vecino de Quintanar de la Sierra, circulaba con un quad por la carretera que une la localidad con el camping. Por circunstancias que investiga el Subsector de Tráfico de la Guardia Civil, perdió el control del vehículo y se golpeó la cabeza contra un banco del camino. No llevaba casco y comenzó a perder muchísima sangre, además de quedar inconsciente.
A las 22 horas, el 112 Castilla y León recibió el aviso y se lo transmitió a la Gerencia de Emergencias Sanitarias, que desplazó una UVI móvil, un equipo médico de Quintanar de la Sierra y una ambulancia de soporte vital básico. Durante muchísimo tiempo, los facultativos trataron de reanimar a Sergio. Ya de madrugada, le montaron en la ambulancia para trasladarle al Hospital General Yagüe pero no pudo llegar con vida.
A estos dos decesos hay que sumar el de un magrebí de 3 años que no pudo superar las gravísimas lesiones sufridas el 18 de julio en Castil de Peones. Su padre se quedó dormido al volante y se salió de la autopista. La abuela del menor murió en el acto.
pobre chico yo soy de quintanar y le conocía. Tanto es así que he hablado con él y todavia no me lo puedo creer, tenía una ilusión por tener ese hijo y casarse con su novia a la que estaba enganchado muchísimo ya que por las tardes le iba a ayudar al bar.
Ayer estuve en el entierro y no pude resistir llorar. De que manera a cambiado la vida de todos nosotros en tan solo unos dias.
Nunca te olvidaremos sergio.
Prima de unos amigos tuyos.
Siempre con nosotros