Pocas veces un proyecto había encontrado tanto consenso en Burgos como el que logró ayer en el Pleno municipal la cesión de 47.000 metros cuadrados a la Cámara de Comercio. Esta institución podrá así hacer realidad por fin su vieja aspiración de contar con una sede capaz de canalizar todas sus actividades pero, además, toda la ciudad se beneficiará de una dotación que dará contenido a una zona ahora casi abandonada.
El propio presidente de la Cámara de Comercio, Antonio Méndez Pozo ha insistido en que este complejo es un complemento ideal al servicio de los empresarios, de los polígonos industriales y de la formación de los emprendedores y los jóvenes talentos. Asimismo ha aclarado que en ningún momento entra en competencia con el auditorio y el palacio de congresos, sino que complementará y mejorará esta infraestructura.
En los aproxima d a m e n t e 15.625 m2 del complejo (que se elevan a 33.125 sumando el aparcamiento subterráneo que incorpora) se ubicará un recinto ferial (6.400m2), un vivero de empresas (2.520m2) y un centro integral de servicios económicos (que engloba la escuela de negocios y los servicios al mundo empresarial y ocuparía 3.900m2) y la propia sede cameral (con 2.805 m2). Además, bajo rasante, se construirá un aparcamiento de 17.500 m2 repartidos en tres plantas.
La aprobación definitiva ayer de la cesión de los terrenos marca el inicio del calendario para poner en marcha esta iniciativa. Por ahora existe un estudio de volúmenes elaborado por los arquitectos José Manuel Barrio y Alberto Saiz de Aja, pero el paso siguiente será sacar a concurso público la redacción del proyecto definitivo. La intención del responsable de la institución cameral pasa por tener este documento a finales de año y poder comenzar así las obras a comienzos de 2009.
Uno de los aspectos más valorados del anteproyecto presentado es la integración medioambiental y paisajística de esta dotación dentro del cerro de San Miguel. Además de que parte de las instalaciones se construirán bajo la colina, el recinto estará ajardinado y abierto al público.
El complejo ideado por Barrio y Saiz de Aja contempla dos piezas bien diferenciadas: dos zócalos masivos semienterrados en la ladera del Castillo y un gran volumen puro de vidrio translúcido blanco suspendido sobre los anteriores. El hecho de no colmatar la edificabilidad permitirá crear un gran parque público frente a las viviendas de la Guardia Civil.