El actual equipo de Gobierno local sopesa convocar un nuevo concurso de ideas ya que el ganador de la convocatoria anterior no les convence.
Al contrario de lo sucedido el pasado año, este verano sí ha sido tal en Burgos y al menos los hosteleros han podido trabajar las terrazas con normalidad, unos ingresos que salvan la campaña de verano y que sirven para maquillar las cifras estivales del paro por la contratación de personal. Pero el otoño está a la vuelta de la esquina y comenzará con una reunión de la Federación de Hostelería con el equipo de Gobierno para analizar «asuntos pendientes».
En esa lista figura la aprobación definitiva del texto que regule el tipo de terraza que se podrá instalar en Burgos de forma perenne y poder así «tomar un café en la calle en pleno invierno como haces en Viena o París incluso cuando está nevando», en palabras del presidente federativo, Juan Carlos Barriocanal.
El problema no es que actualmente esté prohibido instalarlas, lo que ocurre es que el anterior equipo de Gobierno convocó un concurso de ideas con la finalidad de dar con un diseño unitario y homologado de forma que el impacto visual de los veladores sea positivo para la ciudad. Se advirtió entonces (desde la Concejalía que presidió Cristina Ayala) que toda vez resuelto el concurso no se admitiría la instalación de ninguna terraza que no se ajustara a lo determinado por el concurso, del que resultó ganador el arquitecto Guillermo Gutiérrez y que a día de hoy permanece varado en un cajón, tal y como ya explicó DB el pasado 18 de julio.
Oficiosamente se sabe que el proyecto de Gutiérrez (que recibió 6.000 euros y se le prometieron otros tantos a la entrega del proyecto definitivo) no termina de convencer a los nuevos moradores de algunas concejalías, motivo por el que parece claro que habrá una nueva convocatoria.
«El Ayuntamiento parece estar de acuerdo, y es a ellos a quienes les compete tomar la decisión, en lanzar un concurso de ideas para dar con un modelo uniforme y de diseño atractivo que pueda llegar a convertirse en un icono de la ciudad», continúa Barriocanal, que se remite a septiembre para abordar el asunto. «Nosotros no vamos a decidir cuál es el modelo. Si tienen uno y quieren usarlo, bien, y si lo que quieren es otro, que se convoque el concurso. La Federación lo que pide es una solución porque ya se ha perdido la oportunidad de hacer una campaña de invierno que puede funcionar como lo hace en lugares más fríos de Europa», termina.
En la Federación destacan que se han dado varios casos de hosteleros que están interesados en renovar, ampliar o instalar por vez primera una terraza fija y «no se han atrevido a hacerlo para no verse obligados a retirar la inversión dentro de uno o dos años». Los veladores modelo noreuropeo constan de estructura propia que se puede abrir en verano y cerrar en invierno e implican la instalación de sistemas de calefacción portátiles. Son, por tanto, caros en comparación con lo que implica colocar un juego de mesas en la calle.
Aunque no va a ser la partida que equilibre la deuda municipal, al menos la instalación de terrazas de hostelería aporta unos ingresos al Ayuntamiento que podrían verse notablemente incrementados con la ‘democratización’ de los veladores atemporales. Actualmente existen dos tipos de canon dependiendo del lugar en el que se instalen las mesas. Si el local se encuentra en lugares emblemáticos o históricos, cada mesa de restaurante paga 116 euros por los 58 que abonan las mesas de cafetería. Si hablamos de barrios periféricos, se paga la mitad.
Ese pago se realiza conforme a las ordenanzas vigentes, que contemplan la temporada de terrazas durante un semestre, entre primavera y otoño, y de enero a julio de este año ya ha reportado a las arcas públicas 155.690 euros. Si esa temporada se ampliara conforme a la petición de los hosteleros, los ingresos municipales también se verían incrementados