El momento actual del sector inmobiliario, cuando el ritmo constructivo es mucho menor y la expansión residencial se sosiega, puede ser bueno para repensar la planificación urbanística en los municipios que más han crecido durante los últimos años.
Con esta premisa se reunió ayer en Burgos el director general de Urbanismo y Política de Suelo de la Junta de Castilla y León, Ángel Marinero, junto a 15 alcaldes de los alrededores de la capital pero también de localidades situadas en otras comarcas. Todos ellos comparten la característica de haber vivido un importante desarrollo poblacional en los últimos tiempos, que no siempre se corresponde con el mantenimiento de la calidad el desarrollo urbano.
Estaban convocados Briviesca, Medina de Pomar, Villarcayo, Valle de Mena, Lerma, Roa, Belorado, Salas de los Infantes, Quintanar de la Sierra, Espinosa de los Monteros, Alfoz de Quintanadueñas, Condado de Treviño, Merindad de Río Ubierna, Ibeas de Juarros y Villagonzalo Pedernales.
Todos ellos tienen más de 2.000 habitantes o están cerca de esa cifra tras experimentar subidas espectaculares en solo una década. Los casos más llamativos son los de Quintanadueñas y Villagonzalo, donde la población ha aumentado un 57% y un 43% respectivamente entre 1997 y 2007, siempre según los datos del Gobierno regional.
Para ellos la Junta ha creado esta iniciativa de divulgación que pretende dar a conocer la nueva Ley de Urbanismo que acaban de aprobar las Cortes, así como el Centro de Información Territorial que busca mejorar la cartografía, un instrumento esencial para cualquier plan o actuación urbanística.
«Es en estos municipios donde más tenemos que hacer un esfuerzo para ayudarles», insistía el director general, porque «los tres grandes», en referencia a Burgos, Aranda y Miranda, «tienen equipos técnicos a la altura de sus demandas» mientras en los pueblos medianos o pequeños la actividad urbanística desborda sus posibilidades.
Problemas de interpretación de la normativa, de elaboración de los planes parciales, estudios de detalle o concesiones de licencia son algunas de las dudas más frecuentes entre los regidores de estas localidades donde los problemas han surgido «simplemente por acumulación», añadía Marinero.
con tranquilidad. Y «precisamente ahora» sería el momento adecuado para planificar porque se puede pensar «con más detenimiento y la tranquilidad que no teníamos en años anteriores». El objetivo del Gobierno regional sentándose ayer con esta quincena de alcaldes se resumía, en definitiva, en «intentar convencerles», explicaba el alto cargo autonómico, de que la planificación y el trabajo previo de los documentos urbanísticos es una fórmula «que lleva más tiempo pero luego es más provechosa» que la mera improvisación.
Varios de los municipios convocados ayer pertenecen al alfoz de Burgos, un área de continua recepción poblacional que lleva años esperando unas directrices que no llegan. La Junta de Castilla y León impulsó esta normativa para, entre otras cosas, limitar los crecimientos a su juicio excesivos que ya estaban en marcha en muchos de los pueblos de los alrededores de las grandes capitales de la región.
Pero la tramitación se ha alargado demasiado tiempo, las directrices del alfoz siguen en proceso de redacción tras una primera versión que se quedó obsoleta, y varios ayuntamientos han logrado ‘escapar’ de ellas dándose más prisa con la aprobación de sus respectivos Planes Generales de Ordenación Urbana.