El Complejo de la Evolución Humana y el nuevo hospital son dos de los grandes edificios que cambian el panorama urbano.
Hacía al menos seis años que la ciudad de Burgos no contaba con un plano general editado por el Ayuntamiento de Burgos. Las previsiones del PGOU casi recién estrenado entonces se han quedado obsoletas, muchas obras han avanzado (aunque otras siguen como estaban) y han surgido nuevos proyectos que modificarán la ciudad del futuro.
En un esfuerzo por organizar toda esta información y plasmarla sobre el papel, el Consistorio ha renovado el mapa de la ciudad con una nueva edición impulsada por el área de Ingeniería de Caminos y Tráfico que dirige el concejal Santiago González Braceras.
Según explica el propio edil, los trabajos encargados a la empresa RASA, que ha contado con la colaboración de Cuadrado Diseño, han supuesto un desembolso para las arcas municipales de 30.000 euros que se pretenden recuperar, al menos en parte.
En total se han imprimido 25.000 ejemplares pero varios cientos de ellos ya circulan por distintas dependencias municipales. La administración se reservará unos cuantos para su distribución gratuita como considere conveniente, pero el resto pretende sacarlos a la venta. González Braceras apunta que «por el momento no está decidido el precio, pero este es un trabajo de calidad que ha costado dinero y cuyos ingresos podremos utilizar para otras cosas».
El nuevo plano, como ratifica el concejal, surge por la necesidad de actualizar la información anterior que presentaba deficiencias derivadas del paso del tiempo. No abarca tanta superficie del término municipal como el mapa de hace unos años pero precisamente por eso permite observar con más detalle las nuevas calles, los edificios emblemáticos y las grandes infraestructuras que han transformado el panorama de la capital burgalesa.
Varios elementos nuevos llaman la atención, El más notable de todos ellos es la consolidación de los sectores de expansión residencial que en el año 2002 ya estaban esbozados pero que ahora figuran como parte de la ciudad consolidada.
Las grandes bolsas de suelo en el llamado ‘gran Villímar’, y en los S-4, S-3, S-7 y S-8 marcan el crecimiento de la ciudad en Casa la Vega y al norte de Fuentecillas. En el extremo sur, las novedades más importantes en el aspecto residencial se reflejan en las cientos de viviendas construidas en Cellophane y en las que están a punto de entregarse en el Plan de la Estación, en torno a la actual terminal ferroviaria. Asimismo puede contemplarse el impacto de los bloques de viviendas del Dos de Mayo, que sustituyen a un antiguo terreno militar.
Destaca también, por el volumen de espacio que ocupa en el extremo oriental de la ciudad, la ampliación del aeropuerto de Villafría. En el antiguo plano ya aparecía pero con líneas menos precisas, y a su alrededor se ha generado un nuevo acceso que modifica la circulación en la carretera de Logroño. El gran eje viario de circunvalación también está presente aunque de forma tangencial porque su recorrido apenas tiene cabida en la superficie impresa.
desvío y bulevar. Por el contrario, el desvío del ferrocarril también tiene un gran impacto en el nuevo Burgos. No solo su recorrido que forma una enorme ‘cicatriz’ a lo largo de toda la zona norte y que recorre el polígono de Villalonquéjar (incluida su cuarta fase de ampliación, también proyectada). También la nueva estación y todo el desarrollo residencial que dará lugar a la llamada ‘Ciudad del AVE’ figuran en el plano recién editado.
Pero la transformación más importante, la que afectará a la vida cotidiana de casi todos los burgaleses, no es tan evidente. El bulevar ferroviario ya está pintado a lo largo de todo el actual tendido del tren, en lugar de las vías que figuraban en el mapa actual. Observando con detalle pueden diferenciarse sus distintos tramos, concebidos con diversidad de anchuras, y curiosidades como la curva que la futura avenida realizará junto a Santa Clara para crear, a su lado, el parque de La Nevera.
El plano se adelanta en parte a su tiempo pero pronto se quedará atrás con las modificaciones previstas en el Plan General de Ordenación Urbana que actualmente está en fase de trámite. Si el Ayuntamiento no quiere tener de nuevo un mapa obsoleto no podrá volver a tardar más de cinco años en actualizarlo de nuevo.