El Alvia, que se acopla ya dede Valladolid a la anchura de vía del AVE, ya circula por Burgos
Antes de final de año -la fecha concreta todavía no se sabe- el desvío ferroviario estará concluido. Esto querrá decir que el tren dejará de pasar por el centro de la ciudad y con ello desaparecerá una las barreras artificiales que más ha incomodado la vida de los burgaleses en las últimas décadas. Este hito constituye a su vez una oportunidad para un mayor desarrollo de la capital. Pero no es la única efeméride relacionada con el ferrocarril en la que Burgos tiene puestas sus esperanzas para encarar con optimismo el futuro. La llegada del AVE también lo es, pero ésta será mucho más tarde.
Ya ha llegado a Valladolid y la siguiente parada de la línea que comunicará con la frontera francesa será Burgos. El próximo año «comenzarán las obras» de alguno de los 10 tramos en que se han dividido los 100 kilómetros que separan ambas capitales castellano y leonesas. Según la subdelegada de Gobierno, Berta Tricio, en 2009 se licitarán las obras de todos los tramos y se iniciarán los trabajos «en aquellos trayectos más próximos a Valladolid».
En la actualidad, se están ultimando los proyectos de ejecución de la línea, pero el próximo año ya podrán empezar las obras. «Es el compromiso que ha formulado la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez», indica. Además, en el año 2012 todos los tramos de Valladolid a Vitoria estarán en obras. Lo que no se atreve a pronosticar la subdelegada es la fecha definitiva de apertura de vía para el AVE. En los presupuestos del Estado de este año aparecen partidas para este proyecto que alcanzan el año 2012. En 2009, 5,2 millones; en 2010, 37,1; en 2011, 74,3, y en 2012, 116 millones de euros. Lo que no quiere decir que en años posteriores el Estado siga destinando dinero para ultimar la infraestructura.
La continuación de la línea hacia Vitoria es otro cantar. Se acaban de licitar la redacción de los proyectos de ejecución y para 2010 el Ministerio prevé tener licitadas ya las obras. Según la subdelegación, la apertura del tramo Burgos-Vitoria no distará mucho en el tiempo del tramo Valladolid-Burgos. Por lo menos no tanto tiempo -cinco años- como el que transcurrirá desde la llegada del AVE a Valladolid -este año- y la llegada a Burgos -que como muy pronto tendrá lugar en 2013.
Una circunstancia que favorecerá la rapidez del proyecto será el compromiso del Gobierno de invertir en obra pública en los próximos años para compensar el bajón del sector de la construcción en el ramo inmobiliario. El ejecutivo de Zapatero ya se ha pronunciado en varias ocasiones en este sentido. De hecho, la propia Subdelegación, en referencia al proyecto de la autovía Burgos-Logroño, ya aseguró que el esfuerzo inversor del Estado se redoblaría debido a este motivo.
La tramitación de los tramos más próximos a Valladolid está más avanzada. Los proyectos correspondientes a los trayectos de esta provincia y los que transcurren en Palencia están más avanzados. De hecho su conclusión, según el plazo fijado por el Ministerio -12 meses- debería darse a principios de 2009, ya que su adjudicación se produjo en enero de este año. Mientras que los cinco proyectos de los tramos burgaleses fueron adjudicados más tarde -a mediados de abril- y no estarán terminados hasta principio del verano de 2009. De ahí que las obras empiecen por la parte más cercana a Valladolid.
El estudio informativo de este tramo del AVE se aprobó finalmente en octubre de 2006, tras cuatro años de tramitación. El corredor de esta línea ferroviaria será de nueva construcción y casi paralela a la actual.
CONTINUACIÓN OBLIGADA. Tras muchos meses aparcados, la adjudicación de los proyectos se produjo casi al mismo tiempo que se inauguraba la línea entre Madrid y Valladolid. Distintos responsables del Gobierno, entre ellos el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, reconocieron que el tramo Madrid- Valladolid no cobrará su pleno sentido hasta que la red de altas prestaciones sea extendida hacia Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco.
Entre todos estos destinos el que afecta a Burgos es uno de los peor parados, pues en los tramos gallego y asturiano ya hay obras y el enlace con Cantabria, que pasa por Palencia al igual que el de Asturias, tiene más avanzados los trámites administrativos.
Pese a todo, Burgos sigue siendo el paso obligado desde Valladolid a Euskadi y desde allí hacia Francia, y las presiones de la llamada ‘Y’ vasca han contribuido a reforzar su carácter de punto estratégico.
El Gobierno vasco impulsa la conexión entre sus tres capitales mediante una faraónica obra que llenará de túneles y viaductos su complicada orografía. Pero gastar miles de millones sin conectarlos con Madrid y el resto de la Península no sería de recibo, por lo que el avance de esta ‘Y’ es precisamente lo que agiliza el tramo Valladolid-Burgos.
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, entidad pública que depende de Fomento, ha decidido que primero construirá la línea entre las dos capitales castellanas y después empezará con los trabajos entre Burgos y Vitoria. Paradójicamente esta línea cumplimentó antes el estudio informativo y la declaración de impacto ambiental, pero después se ha visto superada por la salida a licitación de varios tramos al sur del río Arlanzón.
Los primeros atraviesan las provincias de Valladolid y Palencia, hasta adentrarse en las Tierras del Cid, y todos discurren de forma casi paralela al trazado actual del ferrocarril. Será una doble vía electrificada, con ancho internacional, y preparada para velocidades comerciales de hasta 350 kilómetros por hora, excepto en el tramo del nudo de Venta de Baños y su recorrido hasta Palencia, donde la velocidad disminuye hasta los 220 kilómetros por hora.
Hasta hace muy poco el año 2010 era el de la llegada de la alta velocidad a Burgos. Con el paso del tiempo esa referencia se ha demostrado imposible y ahora el nuevo horizonte queda situado en 2013. Más bien 2014.
El cálculo actual se basa en las previsiones expresadas hace apenas unas semanas por Víctor Morlán, ‘número dos’ del Ministerio de Fomento.
La conclusión es que las vías de ancho internacional no llegarán a Burgos antes del año 2013 siendo optimistas, aunque hasta entonces por las vías convencionales seguirán circulando los trenes de ancho variable que ya aprovechan el tramo Valladolid-Madrid para reducir los tiempos de viaje.