Varias patrullas policiales acudieron al número 42 de Eladio Perlado.
Trabajo extra para los médicos forenses de Burgos en estos días, que son festivos para muchos de los ciudadanos. En la mañana del pasado miércoles fueron encontrados muertos en su casa de la localidad de Santibáñez Zarzagura una mujer de 81 años y su hijo, de 43. No presentaban signos de violencia.
Tampoco los tenía el cuerpo de V.E.P., de 66 años, que fue hallado sin vida en la noche de ayer en su domicilio, en la avenida Eladio Perlado de la capital.
La incredulidad y los interrogantes se apoderaron de Santibáñez al despertarse el primero de julio con dos fallecidos entre sus habitantes. Se trata de Valentina Ruyales, de 81 años, y de su único hijo, José Manuel Álvarez, de 43.
Ella vivía en una residencia de mayores de Rabé de las Calzadas y él trabajaba en Madrid. Según el testimonio de varios vecinos, él volvía con cierta frecuencia al pueblo y sacaba por unas horas a su madre para que paseara por su pueblo y se reencontrara con su casa.
Ninguno de los consultados supo dar respuesta a las causas de estos fallecimientos, a la espera de que los análisis de los forenses aporten las conclusiones definitivas y la luz a los interrogantes abiertos.
Valentina Ruyales tiene dos hermanas, una religiosa en Barcelona y otra residiendo en un pueblo cercano a Santibáñez Zarzaguda. José Manuel Álvarez fue definido por personas cercanas a él como «majo, humilde y tímido; buena persona y buen hijo».
Las honras fúnebres y el funeral están previstas para hoy a las cinco de la tarde en la iglesia parroquial de Santibáñez.
Hallado muerto en Capiscol
Por otro lado, V.E.P., de 66 años, fue encontrado anoche muerto en el interior de su domicilio, en la avenida Eladio Perlado, número 42 (Capiscol). El fallecido, según se indicó, a falta del informe forense, no presentaba signos externos de violencia.
Según señalaron vecinos del inmueble, desde hace tres o cuatro días no habían visto a V.E.P., que residía con su hermano en la misma casa, pero que en la actualidad se encontraba internado en el Hospital General Yagüe.
Asimismo, afirmaron que de la vivienda, en el séptimo piso, salía un fuerte y desagradable olor, por lo que se alertó a la Policía Nacional. Los agentes requirieron la presencia de los bomberos para acceder a la vivienda, donde hallaron sin vida el cuerpo de V.E.P. El cadáver fue trasladado al Instituto Anatómico Forense para practicársele la autopsia.