Tras la descontaminación del presunto terrorista, punto y final.
La ciudad de Medina de Pomar y la pequeña localidad de Miñón fueron ayer escenario de un ejercicio de simulación enmarcado en el Plan de Emergencia Nuclear de Burgos, que esta ocasión tuvo como protagonista a un presunto terrorista nuclear, por suerte inofensivo. El sujeto había sustraído de la central nuclear de Santa María de Garoña un isótopo radioactivo, concretamente estroncio y americio, pero «su falta de experiencia», como explicó el capitán Ortega, coordinador del ejercicio, hizo que se contaminase tanto interior como exteriormente y quedara inmovilizado a consecuencia de los efectos de la radioactividad.
Fue localizado en Miñón y los agentes de seguridad ciudadana acordonaron de inmediato toda la zona a su alrededor. Varios expertos del equipo Nuclear, Radiológico, Bacteriológico y Químico (NRBQ) de la Guardia Civil llegaron a Miñón en un helicóptero y fueron los encargados de balizar el lugar donde se encontraba el presunto ladrón y aislarle dentro de una cámara plástica ventilada. El supuesto consideraba que no se había producido contaminación atmosférica, pero fueron los expertos del Consejo de Seguridad Nuclear los que analizaron esta posible contaminación desde el aire con un vuelo en helicóptero. Como apoyo también contaban con un Vehículo de Análisis de Riesgos Industriales y Tecnológicos, que contenía una estación meteorológica, entre otros instrumentos. Con esta unidad se llevó a cabo la recogida de muestras de la zona.
El elemento radioactivo robado, una vez retirado hubiera tenido dos posibles destinos, el almacén de residuos de baja y media intensidad de El Cabril (Córdoba), el único en todo el país, o una de las centrales nucleares, previsiblemente la de Garoña, si se hubiera tratado de un residuo de alta actividad, dado que aún no existe en España un almacenamiento único para estos residuos, sino que se distribuyen entre todas las centrales.
En total, 48 agentes de la NRBQ llegados de Vizcaya, Álava, Madrid, Logroño y Burgos, participaron en el ejercicio junto a agentes de seguridad ciudadana de la comarca. Algunos de ellos, los que trabajaron directamente en la evacuación del presunto terrorista se contaminaron. Por ello, el ejercicio continuó con la descontaminación de estos profesionales, así como del presunto terrorista en la estación móvil que la NRBQ trajo desde Logroño e instaló en las inmediaciones del polideportivo municipal, que es a su vez una Estación de Clasificación y Descontaminación del Plan de Emergencia Nuclear de Burgos (Penbu). La Guardia Civil cuenta con equipos móviles, además de en la capital riojana, en Zaragoza, Madrid y Sevilla.
Como explicó la subdelegada del Gobierno, Berta Tricio, se trataba de ver «como interactúan los equipos de la NRBQ de la Guardia Civil con el Plan de Emergencia Nuclear de Burgos». Para el capitán Ortega, el ensayo hizo posible comprobar que junto al polideportivo municipal hay espacio y medios suficientes para que la unidad móvil de descontaminación funcione sin dificultades, como así fue.
En caso de que se hubiera dado en la realidad el mismo suceso, hubiera cambiado la secuencia de tiempos, dado que la NRBQ hubiera tardado un mínimo de doce horas en llegar desde Logroño hasta Medina y montar su operativo, según explicó su responsable. No obstante, Berta Tricio señaló que en cuanto la central hubiera detectado la ausencia del isótopo robado hubiera dado cuenta de ello a la Subdelegación del Gobierno y al Consejo de Seguridad Nuclear, que hubieran activado el Penbu y a todos sus grupos, el de seguridad ciudadana, el radiológico, el logístico (avituallamiento, transporte...), el sanitario y el de Protección Civil «para tomar medidas con anticipación e intentar por todos los medios de que si hay un vertido de materiales o contaminación radioactiva, el daño hacia las personas sea el mínimo posible o inexistente».
Una vez más, el Penbu engrasó sus piezas ante la mirada del teniente coronel de la Comandancia de Burgos; Jesús Martín, la subdelegada del Gobierno; y autoridades locales, como el alcalde medinés, José Antonio López Marañón. Tricio destacó a su término que el ejercicio sería analizado con detalle por los responsables del Penbu «para tomar las medidas correctoras oportunas».