Miguel Sebastián y Celestino Corbacho dieron a conocer ayer la decisión del Gobierno sobre el futuro de la central.
El ministro de Industria, Miguel Sebastián, confirmó el cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña para el 5 de julio de 2013, una decisión que calificó de «meditada pero que no ha sido fácil de tomar» y que «es políticamente coherente, laboralmente responsable, técnicamente justificable y energéticamente asumible».
Sebastián, que comunicó la decisión en una rueda de prensa, a la que acudió acompañado del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, indicó que es «políticamente coherente» porque supone cumplir el programa electoral socialista, que apuesta por la economía sostenible, por las energías renovables y el ahorro energético». Igualmente, insistió en que se trata de una decisión «laboralmente responsable», porque los empleos de la central, tanto directos como indirectos, son la «prioridad» del Gobierno. El ministro explicó que es «técnicamente justificable» porque la central ha cumplido con la vida para la que fue diseñada y además produce más residuos que el resto de las centrales, «dadas sus características técnicas». Además, Garoña es «energéticamente asumible» porque la seguridad de suministro está «plenamente garantizada» gracias al mix energético español.
Sebastián dijo que el Gobierno «no va a olvidar» a los trabajadores de la central burgalesa y va a trabajar por ellos, por lo que señaló que el Ejecutivo cuenta con un margen de cuatro años para ofrecer una «buena alternativa industrial» en la zona que garantice el empleo de los trabajadores de la central y «revitalice la región».
«La actual coyuntura económica y social aconseja que impulsemos un plan de actuaciones para el desarrollo económico del entorno de la instalación con vistas a paliar el impacto de su cese de explotación», añadió Sebastián.
No es reversible
A continuación, Sebastián señaló que la orden ministerial de este ‘Plan Garoña’, por la que la central nuclear debe cesar su actividad, «no contempla» un escenario «reversible», ante un cambio de gobierno en las próximas elecciones de 2012. «En la propia orden se contemplan los pasos que tiene que dar la empresa para el cese de actividad, así como en materia de inversiones», añadió y aclaró que la decisión sobre el cese de Garoña «no tiene nada que ver» con el emplazamiento para una posible construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC). «Es una decisión independiente del cese de actividad y que tomará en un futuro próximo el Gobierno de forma consensuada con los municipios candidatos», puntualizó.
Plan de empleo
Por su parte, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, avanzó que hoy mismo elevará al Consejo de Ministros, junto a Industria, un informe para impulsar un plan de actuación territorial como alternativa económica a la central nuclear, que tendrá como objetivo fundamental crear tantos puestos de trabajo como los existentes o incluso incrementarlos, pero sin concretar las medidas.
En favor de este plan, Corbacho recordó que la UE permite acceder en esta zona a ayudas directas a fondo perdido para cubrir inversiones en nuevas actuaciones económicas. De este modo, podría subvencionarse hasta el 50 por ciento de la inversión necesaria, mientras que el resto podría obtenerse mediante créditos preferentes con coste cero. «Debemos aprovechar esa situación», añadió.
Más aún, preguntado por la dotación económica que tendrá el Plan, Corbacho indicó que ello dependerá, entre otras cosas, de las subvenciones que se reciban, pero adelantó que «Industria trabaja con escenarios para subvenciones que en cuatro años podrían estar en los 100 millones, pero que se complementarán con otros planes de inversión que se derivarán de lo que se vaya conviniendo».