Foto para el recuerdo Barrera y ‘Morenito’ saliendo a hombros junto al empresario Santos Santos ‘El Serranito’.
FICHA:
Toreros:
Vicente Barrera, dos orejas y rabo, y oreja.
Jesús Martínez «Morenito de Aranda», dos orejas y rabo, y dos orejas y rabo.
Ganadería:
Se lidiaron cuatro novillos pertecientes a la ganadería «María Luisa Paniagua», desiguales de juego y presentación.
Incidencias
Tres cuartos de entrada en tarde soleada y con calor. Presidió el festejo Isabel Andrés García, alcadesa de Regumiel. Los dos toreros salieron a hombros acompañados por el empresario Santos Santos «El Serranito».
Toreaba Vicente Barrera al primero de la tarde con ese estilo tan personal, basado en el hieratismo y la verticalidad, cuando el recuerdo se hizo presente. Linares, tal día cómo este pero de 1947. Toros de Miura y entre ellos uno de nombre Islero que pasaría a la historia por herir mortalmente al ídolo de aquella España de postguerra, al Quinto Califa del Toreo, a Manuel Rodríguez, Manolete. Fueron horas de angustia no sólo para familiares y amigos, sino para gran parte del país que vivió como suya la tragedia del torero. Y la nostalgia, cómo decía antes, llego precisamente con los derechazos de Barrera, uno de los diestros de esa escuela del genio cordobés: gesto serio, figura erguida, verticalidad, ligazón y transmisión. Hubo mucho de todo eso en su primera faena que comenzó con un recibimiento muy templado por verónicas. Ya con la franela, el diestro valenciano cuajó tandas importantes sobre todo con la diestra, llevando al novillo embebido con empaque y elegancia. Los de pecho, de pitón a rabo y cruzando a la hombrera contraria, fueron de cartel. Ante su segundo, puso ganas y voluntad a pesar de los dos sustos que se llevó por las malas ideas de un novillo complicado ante el que Barrera estuvo aseado y correcto, que viendo la condición del animal, ya fue bastante.
Por su parte Morenito de Aranda, triunfador numérico del festejo, estuvo pleno de torería e inspiración con los dos novillos que le tocaron en suerte. Ante su primero dejó muy buenos lances a la verónica y se animó con las banderillas. Sorpresa entre los tendidos que se convirtió en algarabía viendo las buenas cualidades que mostró el de Aranda con las frías, cómo las llama siempre el maestro Antoñete. Incluso se atrevió el matador con un más que correcto par al quiebro con el que expuso mucho. En la faena de muleta destacaron los naturales templados y de mano baja, y los circulares invertidos que levantaron al público de sus asientos. Volvieron a verse las ganas de triunfo del arandino cuando recibió a su segundo con dos largas cambiadas de rodillas. De nuevo la gente en pie. Para el recuerdo, las templadas verónicas. Morenito estuvo profundo y elegante con la muleta en la diestra, y artista en remates que tuvieron aires del sur. Por naturales, el arandino corrió la mano con gusto obligando al novillo por bajo. Tras un pinchazo mató de gran estocada consiguiendo los máximos trofeos.
Tarde triunfal, por tanto, en Regumiel con un homenaje sentido del pueblo al pregonero de las fiestas y empresario de la plaza, Santos Santos El Serranito que salió a hombros del coso junto a los matadores.