Todo el mundo -con mayor o menor precisión- conoce cuáles son los síntomas de un infarto de miocardio. Se sabe que quienes lo sufren acusan dolor en el brazo izquierdo y en el pecho o sensación de ahogo y por eso, cuando ocurre, siempre hay alguien que resuelve trasladar al paciente a un hospital sin perder un segundo. Esto mismo, la rapidez en buscar ayuda médica, es lo que los neurólogos españoles llevan unos cuantos años intentando inocular en la población cuando estén ante los síntomas de un ictus, más conocido como infarto cerebral o trombosis.
Y es que la toma de medidas rápidas puede salvar a quienes lo sufren de la muerte o de graves secuelas físicas y mentales. Un ictus es una lesión que se produce súbitamente por una falta repentina del riego sanguíneo (trombosis) o por una hemorragia (derrame). De la misma manera que un coágulo en las arterias coronarias produce un infarto de miocardio, un ictus es la consecuencia de un coágulo en las arterias que van al cerebro.
Se trata de la primera causa de muerte en mujeres y la tercera en hombres (tras el infarto cardíaco y el cáncer) y puede provocar también grandes invalideces y otros cuadros como depresión y demencia. Por eso, el jefe del servicio de Neurología del Complejo Asistencial de Burgos, José María Trejo, recuerda una vez más cuáles son los síntomas de estar sufriendo un ictus. «Notar una debilidad brusca en una extremidad, sobre todo en las manos, o una dificultad, también repentina, para andar o hablar tiene que alertar al paciente o a quienes le rodean. También puede ocurrir que la boca se tuerza de forma involuntaria o que aparezca de repente un dolor de cabeza muy fuerte y diferente a los que la persona haya notado hasta entonces», explica.
En ese mismo momento es fundamental acudir al servicio de Urgencias de un hospital bien por medios propios o llamando al 112 si fuera necesario. Nunca hay que esperar ‘a que se pase’ el dolor o la sensación de debilidad. Lo ideal sería no tardar más de media hora o una hora en buscar ayuda, algo que aún no se ha conseguido. Dice Trejo que el tiempo medio que transcurre en la actualidad desde que una persona nota estas ‘señales’ hasta que llega al centro sanitario es de 3,8 horas, algo muy arriesgado, según señala, puesto que a partir de las cuatro horas y media el tratamiento trombolítico indicado en estos casos no tiene efectividad.
Factores de riesgo
Un ictus se puede prevenir. Para ello es fundamental controlar la hipertensión y el colesterol ‘malo’ y llevar hábitos saludables de vida como evitar el alcohol y el tabaco y realizar una alimentación equilibrada y ejercicio constante. En este punto, Trejo señala que la adicción a las drogas, y en concreto a la cocaína, está siendo causa en los últimos tiempos de infartos cerebrales en personas jóvenes. La edad media en la que se sufre esta patología está en los 71 años.
Los ictus ocupan el 70% del trabajo del servicio de Neurología, que en 2006 puso en marcha una unidad específica. Entre los meses de junio de 2007 y 2008 se realizaron 300 ingresos en ese área pero también hospitalizan pacientes infartados en el resto de su planta.